El gran engaño de la Carabao Cup

Caveat emptor

¿Qué complicación puede tener un equipo de Premier League (EPL) contra uno de Cuarta División? Se juegue donde se juege, el club de la máxima categoría inglesa debería imponerse siempre, ¿no?

Lo bonito de los deportes, el futbol en este caso, es que la lógica no siempre se impone, lo cual es extensivo a las apuestas, evidentemente.

Las Copas locales (Carabao Cup, FA Cup, Copa del Rey, Coupe de la Ligue, DFB Pokal, etc) son la única oportunidad que tienen los clubes pequeños para codearse con las máximas instituciones balompédicas de su país.

Esto supone una motivación tremenda para estos equipos ‘chicos’, mientras que para los ‘grandes’ estas competencias suponen un ‘estorbo’ en sus calendarios, sobre todo por la absurda cantidad de partidos a la que están expuestos sus futbolistas.

Un elenco importante de la EPL disputa: Premier (obvio), Carabao Cup, FA Cup, Champions o Europa League; además, prácticamente todos sus jugadores deben cumplir compromisos internacionales en Fechas FIFA.

Entonces, con tantas obligaciones en el año futbolístico, un certamen de este calibre no representa motivación alguna, por lo que rotar alineación es el recurso más común; así le dan descanso a los titulares y minutos de juego a la banca.

Y aunque muchos no lo crean, los equipos de las divisiones menores inglesas no son poca cosa. Algunos podrán no tener mucho talento, pero actitud y amor propio sobran en estos clubes.

Mientras más cercana sea la División en cuestión a la Premier, la calidad crece exponencialmente. No es casualidad que un cuadro como Norwich City, recién ascendido a la EPL, sea capaz de derrotar al Manchester City, campeón vigente.

De hecho, me atrevería a decir que no hay Segunda División más fuerte y competitiva que la inglesa. La Championship es brutalmente buena. Año con año, allí hay alrededor de 5-7 conjuntos perfectamente capaces de competir dignamente en la Premier.

Si hay algo que permea desde la EPL hacia todas las divisiones menores, es la competitividad: el orgullo y la combatividad de los equipos ingleses es envidiable.

Cuando mezclamos todo este contexto: el espíritu de lucha de los ‘chicos’ y el orgullo de recibir en casa a un ‘grande’, aunado a la ‘displicencia’ de los elencos más importantes hacia estos torneos, tenemos como resultado un certamen de lo más impredecible, en el que los ‘gigantes’ caen muy a menudo.

Las apuestas ya son lo suficientemente inciertas como para adentrarnos en torneos de este calibre, por lo que la recomendación es EVITARLOS AL MÁXIMO.

Cuando el club de renombre es local, el índice de ‘sorpresas’ es mínimo. No obstante, las líneas suelen estar sumamente castigadas; y aunque sean visitantes, los ‘chicos’ salen a partirse el alma, por lo que la complejidad de leer la línea se mantiene casi intacta.

Lo mejor que puede hacer uno en este voraz mundo ludópata es aprender a seleccionar batallas. Y las Copas locales no son exactamente las más benévolas con los apostadores.